Imagina ahora que tu compañero abre de 1♠ y pasan a tu derecha. Tu mano:
Si cuentas bien, tienes 10 puntos totales (4 H + 2 D por el 9.º triunfo + 1 D por el 10.º triunfo + 2 D por el singleton a corazones + 1 D por el doubleton a tréboles). Así que, normalmente, declararías 2♠, ya que promete de 6 a 10 puntos totales.
Pero quizá intuyas que vas a poder hacer muchos fallos y que, por tanto, puedes cumplir 4♠ fácilmente. Y, sobre todo, como no tienes muchos puntos H, ¡los adversarios también podrían cumplir un contrato!
Por cierto, mira las 4 manos de ese día:
Si vuestro bando juega 4♠, pierde 2 bazas de diamantes y 1 de tréboles. Justo cumplido.
Si los adversarios juegan 5♣, pierden una baza de corazones y un fallo, si tienes la inspiración de jugar el as de corazones y otro corazón para fallarlo (no es fácil).
Fíjate en que no pierden ningún diamante si hacen el impás a la dama (el ♦4 hacia la ♦J, el honor que no es firme, pero ya eres un experto en impases).
En resumen, tras estudiar un gran número de manos, un señor llamado Jean-René Vernes encontró una ley cuya formulación práctica es la «ley de los triunfos».
Tu compañero ha prometido cinco corazones. Con una mano débil y distribucional, dudas entre el nivel 3 y el nivel 4 para hacer una barrera. Tú también tienes cinco corazones. ¿Qué nivel corresponde al número de triunfos conocido?
Cuestionario de la secciónEso significa que, aunque caigáis, normalmente los adversarios puntuarán menos que si hubieran jugado un contrato ellos. Atención, es una regla estadística: ¡no acepto reclamaciones si no funciona en una mano concreta!
Una pareja hizo una barrera de 3♥ con nueve triunfos y cayó una baza. ¿Basta eso para concluir que su barrera fue una mala decisión?
Cuestionario de la secciónAsí que, con la mano que te he dado, era una buena decisión saltar a 4♠ sobre 1♠, para molestarlos todo lo posible.
¡Adelante, te toca entrar en acción!
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